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¡ZORIONAK, Amaia!

mayo 16, 2011

Amaia Iribar, alumna de 3ºB ha ganado el concurso de cuentos de Gordexola, en su edición número XXIII. Desde aquí quermos felicitarle y hacerle saber que estamos muy orgullosas de ella. Nuestras más calurosas felicitaciones.

He aquí su presentación y el cuento ganador:

                                         

  Este año, como otros anteriores, me he presentado a un concurso de cuentos que se celebra en mi pueblo natal, Gordexola. Se trata del XXIII concurso, en el que gente de todos los lugares puede participar, ya sean niños o adultos. Este acontecimiento tiene lugar en el tele centro de Gordexola, Lucio Beraza.

  En esta ocasión, he resultado ser la ganadora de mi categoría, con una historia de amor. Se trata de una joven, Nayla,  que pierde a su “amado” porque éste se ha ido a la guerra y nunca regresa. La joven decide ir en su busca y por el camino hace nuevas amistades. ¿Conseguirá Nayla encontrarle de nuevo?

 RUMBO AL AMOR

  Qué hacía allí sentada, en mi soledad, observando el horizonte, añorando su rostro, su aroma, su presencia, su regreso…

 Cada día contemplaba la caída del atardecer, la entrada de las estrellas, que poco a poco, le daba paso a la luna, que más adelante la oscuridad la iluminaba en el firmamento. Las casas de enfrente de nuestro lugar se iban apagando, lentamente, la gente se iba acostando, y yo, mientras ansiaba el día que su faz se volviera a aparecer ante mí. Un simple faro, alumbraba mi cara interrumpidamente, convirtiéndola amarilla por instantes. Cuando escuchaba la dulce melodía del mar agitando suavemente sus olas, recordaba aquella noche, la noche en que aquel precioso lugar se convirtió en nuestro lugar. Cada alba, corría hacia el puerto deseando que un barco se aproximase desde la lejanía, pero era en vano, en ninguno estaba él.

 Por esas mismas razones, aquel día decidí huir, decidí buscarle, decidí encontrarle. Aquella tarde me despedí de todo lo que me rodeó durante cada año de mi vida, y me dispuse a recorrer el mundo hasta hallarle allá donde estuviese.

 Me embarqué en el barco que se dirigía hacia las islas Nussai, el barco en el que él se marchó para luchar, para defender a su patria, pero del que nunca regresó. Las islas Nussai eran el paradero que cualquier hombre tras haber estado en la guerra escogía. No todos los soldados se quedaban allí, muchos fenecían en el campo de batalla, sin embargo, otros, acababan regresando con sus familias, y la última parte decidía alojarse allí con el propósito de quedarse. En ningún momento sospeché que él hubiera fallecido, ni mucho menos que se hubiera quedado en las islas Nussai, aun así, había decidido ir en su busca. Por la fama que rodeaba aquella zona, era un lugar pacífico, sin apenas muchos habitantes. Pero yo no creía así. Si aquel lugar estaba repleto de soldados, debía estar con gente en abundancia y no debía ser pacífico.

El día en que nos pusimos rumbo a aquellas islas perdidas en medio del océano Atlántico, el capitán, Warren, me mostró las instalaciones del buque personalmente. Aquel gesto me hizo sentir bien pero no tardé mucho en percatarme que apenas se hallaban mujeres en el navío, para ser exactos, nos encontrábamos dos mujeres, las dos cocineras. Al principio, me resulto difícil integrarme, pues los hábitos de la marina se distinguían en diversos rasgos, eran totalmente desiguales a los de tierra firme.

 El segundo día, tuve que madrugar bastante, pera realizar los desayunos de toda la tripulación, y allí se encontraba la otra muchacha:

 -         ¡Buenos días! – me dijo amablemente. Era una muchacha de estatura media, con ojos claros y cabello rubio, largo. A simple vista parecía una mujer un poco desagradable y testaruda, pues no has de ser muy amable si tratas con tantos hombres a diario – Mi nombre es Zaida y soy la hija del capitán. Si en algún momento necesita algo estoy aquí para lo que precise. ¿Cuál es su nombre?

 -         Mi nombre es Nayla – dije con un poco de desconfianza, pues en la hija del capitán no se debe confiar demasiado.

 -         Veo que no habla mucho – me dijo en un tono burlón – pero no se preocupe ya tendremos tiempo para conocernos mejor, conviviremos durante unos meses por lo que acabaremos siendo grandes amigas, lo intuyo.

 Estuvimos hablando durante un largo rato mientras preparábamos los desayunos. Comencé a pensar que me había equivocado con mi opinión, Zaida era una joven simpática, que lo único que quería era que yo pudiera integrarme adecuadamente. A las siete en punto el comedor de la nave se atiborró de marineros. Como Zaida ya me había comentado antes, nuestro trabajo en ese momento consistía en repartir los alimentos a lo largo de las mesas.

 -         ¿Quién es esa cocinera? – gritaba alguien por el fondo.

 -         Será otra hija del capitán. – decía otro.

 -         ¿Qué dices tú? – comentaba otro con voz ronca.

 -         ¡Por lo menos ahora servirán antes la comida! – decía otro en tono burlón.

 -         ¡Callaos necios, descarados! – ordenó una voz grave. Los tripulantes mantuvieron el silencio, y ninguno, ni uno solo, abrió la boca para vacilar. Se trataba de Warren, ni más ni menos que el capitán del barco – Ella es Nayla, la nueva cocinera del Kraken, y lo será durante estos meses, junto a mi hija.

 Todos comenzaron a respetarme desde aquel momento, de nuevo gracias al capitán me sentía mejor.

 Una tarde, un hombre se aproximó a la cocina mientras yo me encontraba en la despensa. Sin él darse cuenta le aceché cogiendo comida y entonces:

-         ¿Qué hace usted aquí marino? – no sabía muy bien que decirle pero Zaida me había avisado de que debía ser dura con los hombres – No tiene permiso para entrar en la cocina del navío, ¡váyase! – le ordené.

 -         ¡Oh! Disculpe muchacha, solo cumplía ordenes del capitán, soy el almirante. Mi nombre es Román. – me dijo educadamente.

 -         Perdóneme, señor, no era mi intención hablarle de ese modo, lo he hecho sin querer – le contesté avergonzada.

 Al de un tiempo Román volvió a aparecer por la cocina, y esta vez yo me encontraba con Zaida, por lo que no me sentí tan avergonzada como la vez anterior. Román comenzó a rondar por aquella zona muchos días, con lo que iniciamos una gran amistad. A raíz de aquello, acabé contándole mi historia, pero apenas me prestó atención, el sabía de quién se trataba. Tan solo me dijo ‹‹Yo conozco al hombre que buscas, desembarcó en las islas Nussai tras la guerra. Fue uno de mis grandes amigos.›› No me lo quise creer del todo, pero podía ser cierto.

 -         ¡Tierra firme! – informó el cabo.

 -         ¡Izad las velas! – ordenó el primer oficial.

 ¡Habíamos llegado a las islas Nussai! Zaida y yo permanecimos juntas hasta desembarcar, nos planteamos la idea de separarnos hasta que el destino volviera a unirnos, pero la descartamos, habíamos vivido tantos momentos felices, que se me haría totalmente imposible vivir sin ella en aquella tierra tan sucia. Román, también, se ofreció a acompañarnos en nuestro viaje, pues el capitán no lo necesitaría hasta que regresaran sobre el mar. El joven ordenó a su lacayo que le hiciera notificar cuando el Kraken se dispusiera embarcar.

 Aquella noche, encontramos alojamiento en un pequeño habitáculo que se encontraba cerca de las tabernas más frecuentadas por los soldados. Se oían abundantes ruidos desde nuestros lechos y continuas peleas entre hombres.

 De repente, me desperté, en medio de la noche, en la oscuridad. Me encontraba en el suelo, cuando súbitamente, escuche una voz familiar, ¡era su voz! Salí rápidamente a buscarle, pero no estaba. Entonces, decidí dar una vuelta para despejarme las ideas. Iba con un camisón, descalza y sin abrigo que me cubriese. Poco a poco comencé a notar la suave brisa sobre mi tez pálida de desesperación. Me acerqué a la orilla del mar, me quité el camisón y me sumergí en las frías aguas. Nadé durante un rato, olvidando por un instante qué estaba haciendo en aquella isla. Salí de las frías aguas del mar, me sequé y vi un rostro a lo lejos observándome. Corrí hacía él, pero fue en vano, aquel rostro no era nada más que producto de mi imaginación. Inesperadamente, tropecé y me golpeé en la cabeza.

 -         ¿Qué hago aquí? – dije sin saber donde me encontraba.

 -         Sssss… no hables y descansa – me contestó una voz conocida.

 -         ¡Isaac! ¿Eres tú? – se me aceleró el corazón.

 -         No sé quien es ese – su voz me pareció tensa, pero a su vez la noté enfadada por lo que decidí no molestar más.

 Repentinamente, me desperté, estaba tendida en la playa, como si no hubiese visto a Isaac. Regresé al habitáculo donde encontré a Román y a Zaida preocupados por mi paradero. Les conté lo sucedido, y Román entristeció su cara, pero no hizo el mínimo gesto de odio. Llegó la noche, y decidimos ir a dar un paseo, yo acabé yendo por libre, y regresé al mar, de alguna manera me recordaba a nuestro lugar. Me volví a dar un baño y seguidamente me salí de la mar. Mientras me aproximaba al habitáculo, oí esa voz familiar de nuevo, y me dispuse a ir en su busca. Esta vez si, la encontré, le vi, vi a Isaac, pero le vi con otra mujer…

 Con el paso de los meses, me di cuenta de que mi sueño siempre había sido él, mi motivo por el que luchar era Isaac, pero a veces el amor no es eterno. El tiempo te enseña que el destino no está escrito, el destino se elije. No se puede esperar toda la vida un amor, porque las llamas se apagan, porque la intensa mirada que un día mi miró ya no existía, porque el intenso amor que me recorrió en cuanto le vi ya no yace en mí, porque el odio que sentí cuando le vi con otra ya no ocupa mi ser, porque la vida te enseña lecciones que a veces no consigues comprender, pero te las enseña.

 -         ¿Qué piensas hacer ahora Nayla? – me preguntó Zaida.

 -         No lo sé, la verdad, es que, creí que sin él no podría seguir, pero tengo que aprender. Pensarás que estoy loca, porque ya han pasado dos meses desde aquello, pero lo quise. – le contesté con lagrimillas en los ojos.

 Me quedé pensativa. Reinó un silencio.

 -         Me quedaré; los meses en el barco han sido los mejores que he pasado, me quedaré. – intenté sonreír, para que Zaida no se preocupara demasiado – Otro amor llegará, otro amor llegará…- susurré.

 -         Nayla, el amor ya te ha llegado, Román te quiere…

 

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9 comentarios
  1. Aitor March Enlace permanente
    mayo 16, 2011 3:16 pm

    Amaia , te merecias ese premio y más. Me ha encantado, es precioso y un trabajo excelente. Me parece genial que se publique en el blog para que lo vean todos porque merece la pena leerlo. Zorionak Amaia!

  2. mayo 16, 2011 3:24 pm

    Me a gustado mucho el cuento,aunq solo e leido un parrafo,jaja,esq es muy largo y me da pereza,pero por lo qe e visto,de qien estara enamorada la escritora de esta obra?

  3. mayo 16, 2011 6:34 pm

    Amaia zorionak, es precioso el cuento, me ha encantado :)

  4. mayo 17, 2011 11:25 pm

    Muchas gracias chicos.
    Pero que sepáis que vosotros lo hariáis mucho mejor.

  5. mayo 18, 2011 8:08 am

    Zorionak Amaia!!!!!, gracias por compartir esta bonita historia de amor. No es fácil hacerlo, pero es lo que tiene el condenado corazón, sale desbocado y sin rumbo, y no hay brújula que lo guíe.

  6. mayo 20, 2011 9:46 am

    Merecido premio, no lo dudo. Pero… no sé, me sabe a poco, por supuesto que todo el mundo sabe que ganar el concurso de cuentos de Gorde es supermegaimportante, incluso “cuqui”, no está mal, no… pero yo espero algo más de ti, por ejemplo el Cervantes o así, el Nobel lo dejaremos para algo más adelante, no hay prisa, primero hay que labrarse una buena carrera literaria, así que ponte las pilas y dale a la imaginación y a la tecla. ZORIONAK, neska!!!!!!!!!!!!!!!! :) , :) , ;) merezi duzu, benetan! Musu bat!!!

  7. mayo 23, 2011 2:57 pm

    Muchas gracias enserio.
    Ya verás Karmen la próxima vez intentaré escribir una novela, para concursar, a ver si así no te sabe a poco jaajjaja!
    Eskerrik asko benetan danoi ee

  8. mayo 23, 2011 9:03 pm

    Zorionak Amaia! Ipuina polita eta oso ondo idatzita. Gainera gelan irakasleak agindu gabe, nahi izan duzulako idatzia. Bikain bat merezi duzu. Segi idazten, eta segi lehiaketetara aurkezten. Nire aholkua Karmenena baino xumeagoa da: hasi urrats txikiak ematen, apurka-apurka joaten, eta nahi duzuna lortuko duzu. Bi muxu.
    Txaro

  9. Lucia Fernandez Enlace permanente
    mayo 28, 2011 8:02 pm

    Kaarmeeeeeeen!! Cuukii solo lo digoo yoo!!! jajaja
    Zoorionak Amaiaaa eres una artistaa!

Los comentarios están cerrados.

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